miércoles, 25 de mayo de 2011

del diablo

Extraño acariciar las flácidas
Laderas de tu montaña,
Morder las maderas viejas
Podridas de tus piernas
De tus caderas.

Mi voz no resuena como eco
Ni mi piel alcanza a tropezar
Por debajo de tus labios,
Las orillas de una piel seca como el deseo
La quiero.
La quiero
Ver muerta y debajo de la tierra

Saborear en mi boca
Las aguas turbias de tu
Tumba, para en ellas hallar
Las tejas de barro
Cagadas por los gato

Poder levantarme
Con el olor a muerto de tus labios
Saber que con cada paso
Me acerco más a nuestro
Desdichado encuentro
El del día en que yo esté muerto.

Se van contando de a pedazos
Lo pasos de un tiempo y un pasado
De un espacio apresurado con
Huellas y marcas del engaño
De andar saltando los pasos
Del diablo, mientras por debajo los demás
Santos van pisando las tejas meadas por los gatos.

1 comentario:

  1. Que delicia es encontrar el odio, y la lágrima, el llanto iracundo, la bebida perdida.
    Que alegría poder disfrutar la muerte en la propia carne y no dejarsela a los viejos y a los enfermos. Que maravilla flotar en el lago de los cadaveres, de los olvidos, de los derrumbes y las inmundicias, mientras el resto de el mundo ecuanime, duplicado 6 mil veces, permanece escuchando la mentira mitificada del arte que no deslumbra a nadie.
    Yo quiero, y de hecho cada día, caigo en los placeres del demonio, en los sentimientos que averguenzan a cuaquier distraido estúpido avanzando por la calle, y me lamento de la nada y del todo, tan solo para no perder la costumbre de sentir.

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quiero

Quiero te quiero silencio

Por que como vienes vas,

Dejando al pasar una huella fugaz.

Quiero te quiero viento

Recorriendo las calles en silencio

Con el mas viejo compas.

No me preguntes más

Si quiero salir a caminar

Por que quiero pasear en tu memoria

De aquí para allá.

Puntos sobre las íes

Punto final, todos vamos caminando

Al ritmo y al compas.

Desierto

Desierto

eu

eu